viernes, 16 de mayo de 2008

La Vida Es Sueño

Opinion: A mi la obra, en general, no me ha gustado. Sin embargo la música y la iluminación para mi han sido muy buena. Para la obra no ha sido buena porque no entendía ni la mitad de las cosas que decían, no porque hablaban con un idioma culto sino debido a que no interpretaban bien.

Mi opinión es que si vas a representar una obra tan interesante como esa debería haberlo hecho más completo, sin importarles el tiempo que va a durar. Porque como tenían tan poco tiempo para hacer la obra han tenido que cambiar muchas cosas y entonces, para mí, ya no es lo mismo.

martes, 6 de mayo de 2008

El viaje a Paris.


Este año no fui porque el año pasado ya había ido. Me gustó mucho Paris, pienso que podría haber estado ahí 2 meses más sin llegar a ver todas las cosas interesantes que hay. Con avión solo se tarda una hora, pero Paris es un capital muy grande, y por tanto recomiendo a el que vaya que se alquile un coche.
También hay muchas tiendas de alta calidad y de ropa cara .Pero las marcas como Tommy hilgerfield o Ralph lauren se venden más caros aquí en España que ahí en Francia.

A mi personalmente lo que más me gusto de Francia fue La torre Eiffel y el Sagrado corazón

El Dia de la Mare


Es una festivitat que commemora a les mares. Se celebra en diferents dates de l'any segons el país. Les mares freqüentment reben regals aquest dia


Orígens
Les primeres celebracions del Dia de la Mare, es remunten a l'antiga Grècia, on se li rendien honors a Rhea, la mare dels déus Zeus, Posidó i Hades.
Igualment els romans van cridar a aquesta celebració La Hilaria quan la van adquirir dels grecs i se celebrava el 15 de març en el temple de Cibeles i durant tres dies es feien oferiments.
Els primers cristians van transformar aquestes celebracions en honor a la Mare de Déu, la mare de Jesús.
En el santoral catòlic el 8 de desembre se celebra la festa de la Inmaculada Concepció, data que es manté en la celebració del Dia de la Mare en alguns països com Panamà.
En Anglaterra cap al segle XVII, tenia lloc un esdeveniment similar, també a la Verge, que es denominava Diumenge de les Mares. Els nens concorrien a missa i regressaven a les seves llars amb regals per a les seves progenitores.
En Estats Units, en canvi, la celebració té els seus orígens cap a 1872, quan Julia Ward Howe, autora de l'Himne de batalla de la República, va suggerir que aquesta data fora dedicada a honrar la pau, i va començar celebrant cada any trobades en la ciutat de Boston, Massachusetts en celebració del Dia de la Mare.
Ana Jarvis en 1905, es va començar a enviar cartes a polítics, advocats i altres persones influents sol·licitant que es consagrés Dia de la Mare el segon diumenge de maig i per a 1910 ja se celebrava en molts estats de la Unió, ací en 1912 va assolir que es creés l'Associació Internacional Dia de la Mare amb l'objectiu de promoure la seva iniciativa.
Finalment, en 1914, el Congrés d'Estats Units va aprovar la data com el Dia de la Mare i la va declarar festa nacional, la qual cosa va ser donat suport pel president Woodrow Wilson.

Més tard altres països es van adherir a aquesta iniciativa i aviat Ana va poder veure que més de 40 països del món celebraven el Dia de la mare en dates similars.
No obstant això, la festivitat impulsada per Ana Jarvis va començar a mercantilizarse, de manera tal que es desvirtuava l'origen de la celebració. Això va motivar que Ana presentés una demanda, en 1923, perquè s'eliminés la data del calendari de festivitats oficials.

lunes, 5 de mayo de 2008

Levantamiento del dos de mayo

El levantamiento del 2 de mayo de 1808 es el nombre que se dio a la rebelión del pueblo de Madrid contra la ocupación francesa de la ciudad, y que se extendió por toda España a partir del Bando de los alcaldes de Móstoles. Es el origen de la Guerra de Independencia Española.

La Lucha Callejera.
Los madrileños descubrieron en ese instante las necesidades de la guerra callejera: constitución de partidas de barrio comandadas por caudillos espontáneos; obligación de proveerse de armas (luchaban navajas frente a sables); necesidad de impedir la llegada de nuevas tropas francesas...
Todo esto no fue suficiente y Murat pudo poner en práctica una táctica tan sencilla como eficaz. Cuando los madrileños quisieron hacerse con las puertas de la cerca de Madrid para impedir la llegada de las fuerzas francesas acantonadas fuera de Madrid, el grueso de las tropas de Murat (unos 30.000 hombres) ya había penetrado en la ciudad, haciendo un movimiento concéntrico para adentrarse en Madrid.
Si bien la resistencia al avance francés fue mucho más eficaz de lo que Murat había previsto, especialmente en la Puerta de Toledo, la Puerta del Sol y el Parque de Artillería de Monteleón, esta operación permitió a Murat someter a Madrid bajo la jurisdicción militar. Esto fue, tratar a los madrileños como rebeldes. Puso igualmente bajo sus órdenes a la Junta de Gobierno.
Poco a poco, los focos de resistencia fueron cayendo. Acuchillamientos, degollamientos, detenciones... Mamelucos y lanceros napoleónicos extremaron su crueldad con el pueblo madrileño. Cientos de españoles, hombres y mujeres, y soldados franceses murieron en esta refriega. El lienzo de Goya, La Carga de los Mamelucos refleja la luchas

Consecuencias
Murat pensaba, sin duda, haber acabado con los ímpetus revolucionarios de los españoles, habiéndoles infundido un miedo pavoroso (garantizando para sí mismo la corona de España). Sin embargo, la sangre derramada no hizo sino inflamar los ánimos de los españoles y dar la señal de comienzo de la lucha en toda España contra las tropas invasoras. El mismo 2 de mayo por la tarde, en la villa de Móstoles, ante las noticias horribles que traídas por los fugitivos de la represión en la capital, un destacado político (Secretario del Almirantazgo y Fiscal del Supremo Consejo de Guerra), Juan Pérez Villamil, hizo firmar a los alcaldes del pueblo (Andrés Torrejón y Simón Hernández) un bando en el que se llamaba a todos los españoles a empuñar las armas en contra del invasor, empezando por acudir al socorro de la capital. Dicho bando haría, de un modo indirecto, comenzar el levantamiento general, cuyos primeros movimientos (suspendidos, eso sí) fueron los que promovieron el corregidor de Talavera de la Reina, Pedro Pérez de la Mula, y el alcalde Mayor de Trujillo, Antonio Martín Rivas: ambas autoridades prepararon alistamientos de voluntarios, con víveres y armas, más la movilización de tropas, para acudir al auxilio de la capital.

El Día internacional de los trabajadores


es la fiesta por antonomasia del movimiento obrero mundial.


Desde su establecimiento en la mayoría de países (aunque la consideración de día festivo fue en muchos casos tardía) por acuerdo del Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, celebrado en París en 1889, es una jornada de lucha reivindicativa y de homenaje a los Mártires de Chicago, sindicalistas anarquistas, que fueron ejecutados en Estados Unidos por su participación en las jornadas de lucha por la consecución de la jornada laboral de ocho horas que tuvieron su origen en la huelga iniciada el 1 de mayo de 1886 y su punto álgido tres días más tarde, el 4 de mayo, en la Revuelta de Haymarket en Chicago.

Llamativamente en los Estados Unidos no se celebra esta conmemoración. Allí celebran el Labor Day el primer lunes de septiembre desde 1882 en una parada realizada en Nueva York y organizada por la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo (Knights of Labor, en inglés). El presidente Grover Cleveland, auspició la celebración en septiembre por temor a que la fecha de mayo reforzase el movimiento socialista en los Estados Unidos.

Los hechos que dieron lugar esta celebración están contextualizados en los albores de la revolución industrial en los Estados Unidos. A fines del siglo XIX Chicago era la segunda ciudad de EE.UU. Del oeste y del sudeste llegaban cada año por ferrocarril miles de ganaderos desocupados, creando las primeras villas humildes que albergarían a cientos de miles de trabajadores. Además, estos centros urbanos acogieron a emigrantes venidos de todo el mundo a lo largo del siglo XIX.
La reivindicación de la jornada laboral de 8 horas

Una de las reivindicaciones básicas de los trabajadores era la jornada de 8 horas. El hacer valer la máxima: «ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa». En este contexto se produjeron varios movimientos, en 1829 se formó un movimiento para solicitar a la legislatura de Nueva York la jornada de ocho horas. Anteriormente existía una ley que prohibía trabajar más de 18 horas, salvo caso de necesidad. Si no había tal necesidad, cualquier funcionario de una compañía de ferrocarril que hubiese obligado a un maquinista o fogonero a trabajar jornadas de 18 horas diarias debía pagar una multa de 25 dólares.
La mayoría de los obreros estaban afiliados a la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo, pero tenía más preponderancia la American Federation of Labor, Federación Estadounidense del Trabajo, inicialmente socialista (algunas fuentes señalan el origen anarquista). En su cuarto congreso, realizado el 17 de octubre de 1884, había resuelto que desde el 1 de mayo de 1886 la duración legal de la jornada de trabajo debería ser de ocho horas. En caso de no obtener respuesta a este reclamo, se iría a una huelga. Recomendaba a todas las uniones sindicales a tratar de hacer promulgar leyes con ese contenido en todas sus jurisdicciones. Esta resolución despertó el interés de todas las organizaciones, que veían que la jornada de ocho horas posibilitaría obtener mayor cantidad de puestos de trabajo (menos desocupación). Esos dos años acentuaron el sentimiento de solidaridad y acrecentó la combatibilidad de los trabajadores en general.

En 1886, el presidente de Estados Unidos Andrew Johnson promulgó la llamada Ley Ingersoll, estableciendo las 8 horas de trabajo diarias. Al poco tiempo, 19 estados sancionaron leyes que permitían trabajar jornadas máximas de 8 y 10 horas (aunque siempre con cláusulas que permitían hacer trabajar a los obreros entre 14 y 18 horas). Las condiciones de trabajo eran similares, y las condiciones en que se vivía seguían siendo insoportables.
Como la Ley Ingersoll no se cumplió, las organizaciones laborales y sindicales de EE.UU. se movilizaron. La prensa calificaba el movimiento en demanda de las ocho horas de trabajo como «indignante e irrespetuoso», «delirio de lunáticos poco patriotas», y manifestando que era «lo mismo que pedir que se pague un salario sin cumplir ninguna hora de trabajo».